¿Qué Es el Sirope de Ágave?

El jarabe de agave, miel o néctar de agave, es un edulcorante natural producido a partir de los azúcares presentes en la piña del agave. Estudios científicos han demostrado que estas moléculas son una fibra dietética especial, en concreto, su consumo estimula el tránsito de los alimentos, protege contra la presencia de carcinógenos en la dieta, mejora el sistema inmunológico, aumenta la absorción de calcio y disminuye los niveles de glucosa y colesterol en la sangre.

Cada kilogramo de piña de agave puede contener 200 gramos o más de estos azúcares. Fue así como de la noche a la mañana, paralelamente a estas investigaciones y a una situación de campo peculiar por el exceso de agave cosechado (por el año 2006), se abrió un enorme mercado derivado de la industria de la fibra dietética de agave, pero no sólo para este subproducto, sino también para el jarabe de agave.

Plantas de Ágave

Para la producción las plantas de agave deben crecer por lo menos seis años para alcanzar la madurez apropiada, así la planta, a través del tiempo, almacena carbohidratos en la piña. Una vez cosechada la piña, pasa por un desgarrador para obtener el jugo y las fibras de agave, los cuales se someten a un proceso de extracción e hidrólisis térmica, durante esta etapa, los azúcares remanentes en las fibras pasan al jugo y por medio de calor, la compleja estructura de las agavinas, da lugar a su unidad estructural base, la dulce fructosa. El jugo es filtrado para remover partículas y continúa por un ciclo de desmineralización, por último se evapora al vacío para obtener un jarabe homogéneo de olor y sabor agradable.

No está permitido el uso de ningún tipo de aditivo alimentario o de algún ingrediente de origen distinto al agave, así que las únicas entradas al proceso de elaboración de jarabe son la piña de agave y agua. La simple manipulación de los carbohidratos de la piña, convierte al jarabe de agave, en un edulcorante natural, comparable con el jarabe de maple y la miel de abeja. Esta distinción lo aleja completamente de jarabes que necesitan procesos complejos de transformación para su producción como el jarabe de maíz de alta fructosa y el de caña, entre otros.

Composición Saludable

La investigación científica sobre la composición del jarabe de ágave y su estrecha relación con la salud apenas está despuntando.

Que el jarabe de ágave posea un alto contenido en fructosa lo vuelve más dulce que otros jarabes que contienen niveles apreciables de otra clase de azúcares, por ejemplo, la sacarosa en el jarabe de maple, la glucosa en la miel de abeja, por lo que una menor cantidad de jarabe de agave se puede utilizar para alcanzar el mismo nivel de dulzura que si se empleara otro jarabe, lo que conlleva a una disminución en el consumo de calorías.

Bajo la misma premisa, la alta fructosa convierte al jarabe de agave en un alimento de bajo índice glicémico (IG), este parámetro es una medida de la capacidad de un alimento para elevar la concentración de glucosa en la sangre. Esto quiere decir, que la fructosa se asimila de manera lenta, además de ser independiente a la producción de insulina, por lo que su consumo moderado es tolerado por personas diabéticas. El IG del jarabe de agave es cuatro veces más bajo que el jarabe de maple y de tres a siete veces menor que la miel de abeja (dependiendo del origen botánico de la miel). Diversos estudios han demostrado que una dieta rica en alimentos de bajo índice glicémico podría proteger a las personas de desarrollar obesidad y distintos tipos de cáncer (de colon y mama, principalmente).

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