Aceites esenciales que ayudan a aumentar nuestras defensas

Con los avances en los estudios científicos realizados a los aceites esenciales de ciertas plantas se ha podido comprobar su eficacia para combatir diferentes enfermedades infecciosas. Aun aquellas en las que las bacterias se han hecho resistentes a algunos antibióticos. Es por eso que la aromaterapia constituye una herramienta muy útil que puede trabajar en forma complementaria con la medicina alópata en el tratamiento de las enfermedades respiratorias.

Los aceites esenciales que pueden ser utilizados para mejorar nuestro mecanismo de defensa y aminorar la sintomatología en casos de gripe (influenza), resfriado, tos, catarro, sinusitis, faringitis, bronquitis, y neumonía.

Aceites Esenciales

Eucalipto.

El aceite de Eucalipto es conocido por sus propiedades balsámicas muy eficaces en enfermedades del sistema respiratorio. En la piel actúa como antiséptico, revitalizante y desodorante. Es antiinflamatorio eficaz en dolores musculares y reumáticos. Es relajante, calmante y aumenta las defensas del organismo.

Menta Piperita.

Aumenta las defensas del organismo combatiendo trastornos de diversa índole. Actúa como descongestionante de las vías respiratorias, calma las irritaciones y dermatitis cutáneas, estimula el aparato digestivo y es antiinflamatorio y relajante muscular. Alivia la depresión y la fatiga mental aumentando la concentración y la agilidad mental.

Tomillo.

Es una planta excelente para hacer frente a los virus que afectan al aparato respiratorio, su propiedad antiséptica es excelente para este tipo de afecciones como los resfriados.

Árbol del té.

Refuerza el sistema inmunológico. Actúa contra hongos, bacterias y virus. Ideal en inhalaciones para resfriados y catarros o puro sobre herpes y verrugas. También en cremas antihongo.

Lavanda.

Es antiinflamatorio y antiespasmódico aliviando dolores musculares, artritis y reumatismo. Está indicado para mejorar el tracto respiratorio y el sistema digestivo. También es útil para las infecciones de la piel y para el acné.

Limón.

Es antiséptico y astringente muy indicado para las pieles grasas. Reparador, bactericida y cicatrizante eficaz en casos de psoriasis o herpes. Revitaliza el pelo y las uñas. Refuerza el tejido muscular y estimula el sistema circulatorio. Alivia la fiebre en la gripe y en resfriados.

Caléndula.

No sólo para prevenir resfriados, sino también para evitar la aparición de las alergias propias de la primavera y el otoño.

Algunos de estos aceites esenciales poseen compuestos químicos que actúan específicamente como antivirales: el linalol, citronelol, gerianol, terpinol y mentol entre otros.

USOS:

Se pueden utilizar para higienizar una habitación, ropa o artículos personales de la persona enferma: árbol del té, eucalipto, pino y menta.

  • Evitar contagios: árbol del té, eucalipto, limón, pino, menta, lavanda, melisa y equinacea.
  • Despejar las vías respiratorias: menta, eucalipto y tomillo.
  • Aumentar las defensas del organismo: limón, eucalipto y equinacea.
  • Fluidificar las secreciones: tomillo y eucalipto.
  • Mejorar el sistema inmune: limón, equinacea y eucalipto.
  • Calmar la tos: mejorana, lavanda, melisa y tomillo.
  • Dolor de garganta: árbol del té, tomillo y eucalipto.

FORMAS DE APLICACIÓN:

Es importantísimo recalcar que los aceites no deben ingerirse nunca, ni aplicarse tampoco directamente sobre la piel. Por eso, se usan siempre diluidos en agua, mezclados con los llamados “aceites base” (aceites neutros) o por difusión en el aire.

  • Masaje: Uno de los métodos de aromaterapia más eficaces, pues a la eficacia de los aceites esenciales se une el poder terapéutico del masaje. En un aceite base (de almendras dulces o de albaricoque, por ejemplo) se diluye de un 2,5 % a un 5% de aceite esencial, dependiendo del extracto elegido.
  • Baño: Podemos echar varias gotas de aceites esenciales sobre el agua tibia de una bañera y luego sumergirnos durante 15 o 20 minutos. Por este medio estamos tanto aspirando el vapor de los aceites esenciales como permitiendo que estos penetren a través de nuestra piel. Si lo prefiere puede mezclar de 3 a 5 gotas de aceite esencial con tres cucharadas de miel de abeja antes de echarlo en el agua.
  • Inhalación: Podemos echar algunas gotas en un pañuelo y oler o podemos echar de 6 a 12 gotas en una olla de agua hirviente, luego colocamos una toalla o manta que cubra tanto nuestra cabeza como la olla e inhalamos el vapor durante varios minutos. Se debe tener la precaución de no acercarse demasiado ya que podemos quemarnos la cara con el vapor.
  • Difusión: Existe en el mercado una amplia variedad de aroma de los aceites esenciales. Estos productos, llamados difusores o atomizadores, esparcen los aceites esenciales formando una nube de diminutas partículas. Estos difusores pueden ser de utilidad en casos de afecciones respiratorias. O para llenar el aire con una fragancia ya sea calmante o estimulante.
  • Compresas: Estas pueden ser frías o calientes. Aliviar dolores de cabeza, y molestias musculares. Añade de 5 a 10 gotas de aceites esenciales a 4 onzas de agua. Se empapa una toalla en esta solución y se aplica al área dolorida.

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